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Nachos de Pimentón de la Vera Dulce con queso cheddar picante

Nachos de Pimentón de la Vera Dulce con queso cheddar picante

El Pimentón de la Vera dulce siempre nos hace viajar a olores de antaño, con los guisos de la abuela en el pueblo de la infancia, tradición en la mesa y recuerdos venideros.

Pimentón de la Vera dulce

El Pimentón de la Vera dulce, picante o agridulce es una rica especie que tradicionalmente se puede combinar como uno desee.

Como no podía ser menos, en esta receta vamos a dar un giro a esta tradición y vamos a introducir sabores nuevos para que tengas un abanico más amplio en la cocina del Pimentón de la Vera

Si es La Dalia, con Denominación de Orígen Protegida, entonces rozarás el cielo 🙂

Asi que, si quieres sorprender a tus invitados, o a los hambrientos de tu casa, aquí tienes el vídeo que ilustra todo el proceso. A continuación, te pasamos también la receta paso a paso. Que lo disfrutes!

Comencemos: prepara el horno y el delantal que vamos a cocinar una receta que le va a encantar a tus invitados.

Ingredientes

  • 1 cucharada de Pimentón de la Vera Dulce “La Dalia”
  • 375 gramos de harina
  • 225 ml de agua
  • 10 gramos de levadura fresca

Pimentón de la Vera dulce

SALSA CHEDDAR

  • 1 cucharada Pimentón de la Vera Picante “La Dalia”
  • 1 Cucharada de harina
  • 1 cucharada de mantequilla
  • 1 taza de leche
  • Sal al gusto

Pasos a seguir

  • Desleír con un poco de agua tibia la levadura fresca y reservar.
  • A continuación, en un bol de cristal tamizar la harina y la sal. Añadir el agua junto con la levadura desleída. Amasar aproximadamente hasta que no se nos pegue en los dedos. Dejar reposar 30 minutos en un lugar fresco.
  • Sobre la bandeja del horno ponemos aceite, Pimentón Dulce de la Vera “La Dalia” y sal.
  • Después, ponemos la masa sobre la bandeja del horno y empapamos con la mezcla de aceite. Una vez empapada la masa, la dejamos reposar otros 30 minutos.
  • A partir de ese momento, extendemos la masa con los dedos sobre la bandeja intentando que quede una masa fina y que ocupe toda la bandeja. Con un corta pizza cortamos la masa en cuadraditos.
  • Introducimos en el horno precalentado a 220º unos 30 minutos. Sacamos y reservamos.

Pimentón de la Vera dulce

Salsa Cheddar:

  • En primer lugar, calentamos la mantequilla sin llegar a quemarla.
  • Le añadimos la harina tamizada poco a poco sin parar de remover.
  • Una vez unida la mezcla, incorporamos la leche poco a poco removiendo continuamente.
  • Por último añadimos el queso junto con el Pimentón de la Vera Picante “La Dalia”
  • Sacamos la salsa y se reserva para mojar los Nachos al Pimentón de la Vera “La Dalia”

Resumiendo:

Como resultado: aquí tenemos un plato exquisito, original y que se hace en un plis plas.

 

TRUCOS

  • La receta también puede ser elaborada con diferentes tipos de salsas como guacamole, salsa a la naranja, salsa de yogur… Son diferentes salsas que harán que tu receta de Nachos al Pimentón de la Vera resulte un éxito.
  • También puedes usar Pimentón de la Vera Agridulce “La Dalia” para paladares menos expertos en las especies más picantes, para esta receta.
¿ Pimentón = velocidad = éxito ? lee esto…

¿ Pimentón = velocidad = éxito ? lee esto…

En La Dalia, cuando no estamos fabricando pimentón y especias, nos fijamos en aquellos que vuelan rasante.

Sebastián Pescador y Cristóbal Pescador vencen en familia (son tío y sobrino) la Copa Fexa RallyAl Racing. Todo queda en casa.

noticia: elperiodicoextremadura | enlace

A pesar de su tercera posición en la general de la Copa Fexa-RallyAl Racing en el III RallySprint Culebrín-Pallares, Sebastián Simón Pescador y Cristóbal Simón Pescador (Escudería Plasencia) se hicieron con la victoria de la general del regional en esta categoría, haciendo buena la holgada renta con la que afrontaban la última cita puntuable del regional de asfalto.

¡Enhorabuena pilotos!

Tío y sobrino han hecho valer su regularidad a lo largo del campeonato para hacerse con la primera victoria en la nueva competición instaurada por la Federación Extremeña en este curso, la Copa Fexa-RallyAl Racing, con el objetivo de estimular la participación mediante la ayuda y promoción de aquellos pilotos que participen en las pruebas establecidas en el Reglamento Particular, pilotando los vehículos admitidos, el Fiat Cinquecento Sporting y el Fiat Seicento Sporting con su ficha de homologación N-5529.

Sebastián Simón y Cristóbal Pescador marcaban un tiempo global de 33:21,152 minutos, a escasos 27 segundos de sus compañeros de Escudería Plasencia, Israel Jacob y Enrique Calzado, segundos clasificados. Los vencedores del Rallysprint fueron José Manuel Barroso y Juan Pablo Delgado de Ráfagas Racing con un tiempo de 32:24,250 minutos.

«La carrera empezó con problemas, porque nada más llegar porque el coche no arrancaba y desde que nos presentamos en las verificaciones, hasta las cuatro de la mañana no se arrancó el coche, que finalmente conseguimos gracias a la asistencia de mi equipo. Ha sido una prueba muy entretenida e igualada», relataba Sebastián Pescador. En su currículo deportivo destaca su victoria en el Slalom de Don Benito de 2005, así como el triunfo dentro de su clase en varias temporadas del regional de Slalom, así como en el Grupo N del regional de asfalto.

¿Importamos un pimiento? esto es lo que opina la Guía REPSOL

¿Importamos un pimiento? esto es lo que opina la Guía REPSOL

guia repsolEn la Guía Repsol se han interesado por la forma en que se crea el Pimentón de La Vera con denominación de origen.

Desde la Guía Repsol han realizado un gran trabajo reflejando perfectamente la historia, el sentir y el hacer de una tierra -La Vera-

Nuestro pimentón nace, crece, se reproduce y envasa en La Vera, al norte de Cáceres. El pimentón es la sangre de esta comarca, por eso aquí sí que importa el pimiento. La producción e historia de este producto es una aventura que sucede cada otoño en el norte de Cáceres. Un lujo.

Texto: ANA CAÑIL | Fotos: ALFREDO CÁLIZ | Vídeos: ENRIQUE DE LA FUENTE | Enlace de publicación  (Guía Repsol)

Una luz azulada baña el amanecer y atardecer del norte de Cáceres. El aroma tostado se extiende desde el valle del Tiétar al del río Árrago, pasando por el Alagón. El humo brota de los tejados de los secaderos, esparciendo una estela de encina y roble, de pimientos ahumándose sobre encintados de madera. Estamos en Jaraíz de la Vera, corazón de la denominación de origen del pimentón.

Estamos a principios de otoño en la comarca de La Vera y ha dado comienzo el espectáculo. El protagonista es el capsicum, el pimiento para el común de los mortales. Es tiempo de recogida, ahumado, machacado y molienda para crear una especia que, pese a sus quinientos años de historia en Europa, se mantiene con excelente salud. Hablamos del pimentón.

 

guia repsol imagen cosecha pimenton

 

Llegó en los barcos de los navegantes de Colón desde América y se ha convertido en la sangre de más de cincuenta pueblos que pueden presumir de estampar sobre su producción la denominación de origen “Pimentón de La Vera”. Un aval en la gastronomía de todo el mundo.

El camino para llegar a las cuatro hectáreas que Ángel Nevado tiene sembradas con pimiento jaranda en Jaraíz de la Vera despierta los cinco sentidos, por muy temprano que sea. Las tejas árabes de los secaderos filtran el humo de las lumbres que los agricultores han avivado de madrugada.

 

guia repsol imagen pimientos

 

“Me levanto cada día a las cinco, voy a atizar el secadero y a rodear –voltear– el pimiento con las primeras luces. Sobre las ocho vengo ya con los jornaleros para recoger”. Mientras Ángel habla, una decena de trabajadores cosechan los pimientos a sus espaldas. “Miradlos, con los riñones más altos que la cabeza, es durísimo. Aquella de rojo es mi mujer”.

En Jaraíz todo el mundo conoce lo que cuenta la leyenda. Los monjes Jerónimos del Monasterio de Yuste –el lugar escogido por Carlos V para pasar sus últimos días aquejado de gota y arrepintiéndose de sus pecados– ocultaron durante tiempo su método para lograr la preciada especia.

 

 

Aunque es dudoso que los Jerónimos, por sabios que fueran, intuyeran que el pimentón activa los radicales libres y las enzimas antioxidantes, sí que tuvieron la suficiente habilidad para secar el pimentón con humo, salvando así el problema de los lluviosos otoños y primaveras de La Vera. Pusieron las bases para uno de los productos que ya viaja por el mundo haciendo marca España, junto al Rioja, el Jerez, el jamón…

Ángel recuerda historias sin parar de atar sacos llenos de pimientos al lado de Alfredo, su mediero. “Esto es muy duro, el agricultor es la cadena más débil de la producción, pero me gusta tanto… Lo he hecho desde niño, tengo pasión, soy hijo y nieto de pimentoneros. Es la mejor especia del mundo, mi mujer lo usa para todo, desde espolvorear un huevo o unas patatas –ay, esas patatas barredas– y los adobados”.

 

El secado

También Bonifacio Sánchez de la Cruz es hijo y nieto de pimentoneros. Fue con Ángel a la escuela, atizó y rodeó los secaderos de su familia. Como todos en la comarca, ha llorado y sudado la gota gorda en las machaquinas –el pisado del pimentón se hacía con palas y pies– al tiempo que disfrutaban de la fiesta que suponía cada otoño.

 

 

“Soy el nieto del último molinero que molía en un molino de agua, en la garganta de Pedrochato. El pimentón tiñe la sangre de los agricultores de La Vera. Es un producto único. Aquí se planta, se recoge, se machaca, se muele y se enlata. De La Vera sale envasado”.

Por el entusiasmo con que lo vende, queda claro el porqué Bonifacio es ahora el secretario del Consejo de la Denominación de Origen del Pimentón de La Vera. Lo suyo le ha costado. Ahora templa gaitas entre los intereses de los agricultores, siempre en la parte más débil de la producción, y los fabricantes, además de velar por la denominación de origen, la conquista más preciada lograda en los años 90.

 

 

En medio de los campos de pimientos, con los secaderos humeando al fondo, Boni sabe del hechizo que produce en quien lo contempla el trazado del pimiento al pimentón. “Mucha gente conoce La Vera por los cerezos del Valle del Jerte, pero eso dura unos días. Aquí, el pimiento se siembra en marzo en semillero y se planta en abril; se recoge en octubre. El Valle del Jerte gusta, pero La Vera enamora”, y sonríe mientras abre la puerta de uno de los secaderos que hay a poca distancia de donde se recoge la cosecha.

Entrar en un secadero de pimientos un día soleado es una experiencia que difícilmente se olvida en la vida. En la parte de abajo, las lumbres de encina o roble dan una acogida grata, pero no reflejan lo que nos espera encima del techo.

 

 

Cuando el saco, que hace de cortina, se corre y los rayos de sol que se cuelan entre la teja vana iluminan el suelo rojo de pimientos, la belleza del espectáculo hace olvidar los casi 50 grados que puede haber allí arriba. ¿Cómo no se le ha ocurrido a ningún diseñador ingenioso –o a los grandes cocineros– utilizar esa alfombra roja natural, para exhibir sus obras? Alguien lo habrá hecho. Seguro. Tanta belleza no puede permanecer oculta y el proceso dura entre ocho y diez días dependiendo de la humedad del tiempo.

 

A la salida del secadero de Ángel, nos topamos con Vicente Tornero, otro compañero de Bonifacio en la escuela. “Hace años, de jóvenes, dormíamos al pie del secadero. Cuando el frío nos despertaba, ya sabíamos que había que echar más leña a la lumbre.  Luego a voltear”, relata mientras ata sus sacos, con los pimientos ya triturados y listos para enviar a la fábrica.

 

En la fábrica centenaria

Hay un rojo pimentón para una tela, para unos labios, para un rubor de mejillas. Son imposibles de recoger las miles de recetas ibéricas tintadas por el pimentón, desde las patatas y el pulpo a la morcilla o los adobados. Y la lata de ‘La Dalia’ es unos de esos rojos, ya esté colocada en una cornisa de la cocina o en el fogón, al lado de los ajos. A esa fábrica lleva Ángel Nevado sus sacos de pimientos, secados y rotos, para su proceso final.

 

 

“No solamente salíamos en Radio Intercontinental, entre las radionovelas. Se nos ve en la película de La Colmena o en la de Todo sobre mi madre, de Almodóvar. Se ve a Penélope Cruz en la cocina y la lata del pimentón detrás”, explica orgulloso Valeriano Hernández, bisnieto del fundador de la marca, hace 104 años.

 

 

Hernández muestra los siete molinos que funcionan en la fábrica de Jaraíz –ahora a las afueras del pueblo– y que compró su abuelo. “Exportamos el 35 % de lo que producimos y tenemos un proceso muy cuidado. Esta piedra catalana de molino nos sirve para moler unos pimientos con otros. Vamos depurando el producto y se realza el color. Pero para llegar hasta aquí nos ha ayudado mucho el formato pequeño, de lata pequeña. Nuestra marca la ha hecho, en buena parte, el ama de casa que nos ha tenido en sus cocinas desde hace más de un siglo”.

 

Jaranda, Jariza, Jeromín y Bola. No son los nombres de ninguna pandilla urbana. Son las variedades de pimientos con que se hace esa especia que empezó haciendo llorar, sudar y vivir a los Jerónimos y hoy es la sangre de La Vera.

Artículo original publicado por GUÍA REPSOL

¡¡Estrenamos blog!!

¡¡Estrenamos blog!!

Unas semanas después de estrenar nuestra nueva web, queremos continuar con más novedades dentro del mundo digital.

Estamos muy ilusionados con este nuevo proyecto con el que os iremos informando cada semana de nuestro día a día, nuestros productos, novedades, sorteos, nuestras visitas a ferias, e incluso, compartiremos con todos vosotros deliciosas recetitas en las que el Pimentón de la Vera La Dalia será uno de los grandes protagonistas.

En este post queremos aprovechar también para dar las gracias a todas aquellas personas que confiáis en nosotros para disfrutar de experiencias gastronómicas diferentes. Desde que La Dalia abrió sus puertas hace más de 100 años tuvimos claro nuestro objetivo: poder ofrecer productos de calidad. Quizás por eso, cada vez sois más los que confiáis en La Dalia para disfrutar, por ejemplo, de exquisitas elaboraciones con un sabor tradicional.

Desde Pimentón La Dalia, deseamos que este espacio, que ahora estrenamos incorporándolo a nuestra web, sirva para acercarnos aún más a todos vosotros, y nos permita además, añadir un grado de calidad en la comunicación.

Dando una vueltica por el mercado

Dando una vueltica por el mercado

Reproducimos la carta que llegó a nuestra dirección postal. Es un buen amigo y un incansable viajero.

“Hoy, el que os escribe es un trotacaminos de poca monta. Curioso, nada más. Me gusta andar, olfatear y ver, sobre todo ver y disfrutar de todo lo que me rodea. España tiene una interminable fuente de placer visual, olfativo y degustativo. Y como soy un amante de la buena comida (la de antes, la de nuestros abuelos)  siempre que puedo meto el “hocico” en la olla.

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En esas andaba, saludando a mi amigo Torcuato de Badajoz, cuando me comentó que porqué no nos acercábamos a Ifeba, el recinto ferial de Badajoz, porque allí se estaba celebrando Fehispor, la Feria que todos los años une a Badajoz con su vecina Portugal en un abrazo de fraternidad.

Así que nos presentamos allí y de inmediato me dí cuenta de que Badajoz y Portugal, representada en su mayoría por gente de tierras Rayanas (próximas a los vecinos pacenses), desplegaban en esta Feria todo un amplio abanico de recursos turísticos y comerciales.

Y, como no, a nivel gastronómico, tanto Portugal como España pueden presumir de contar con una ancestral tradición cocinera y repostera. A mí personalmente me llamó la atención el despliegue de tiendecitas (o stands, llámelo usted como quiera) que exhibían productos queseros y relacionados con el cerdo ibérico (embutidos, jamones, paletas, salchichones….)

Allí no daban abasto: raciones por aquí, degustaciones de jamón ibérico por allá, la cervecita corriendo entre tapa y tapa…

Era la hora que era, y yo miraba a mi amigo Torcuato con unos lagrimones enormes viendo las deliciosas viandas que se cruzaban por mi vista. Todo olía a tradición, a matanza de pueblo, a leña y encina….era indescriptible el torrente de olores de ayer que desprendía aquella zona.

Y en una de las tiendecitas, posiblemente la más activa y la que más vendía, me encontré con el culpable de aquellos olores tan castizos, tan de aquí, con esa intensidad y ese aroma que invita a la degustación inmediata: hablo -como no- del Pimentón de La Vera “La Dalia”, el de mi amigo José María Hernández. Ese producto tan auténtico capaz de levantar sabores y pasiones en todo lo que toca: guisos, aderezos, embutidos…es enorme el poder de este oro rojo.

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Y es que el Pimentón de José María es un clásico que ha dado ya la vuelta al mundo. Lo puedes ver en los rincones más peregrinos del mapa, inundando con su olor y su aroma todas las cocinas del planeta.

Amigo José María, sigue siendo como eres, produciendo ese magnífico Pimentón La Dalia (con Denominación de Origen), con esas preciosas latitas inspiradas en el primer diseño que ideó tu abuelo, (ya sé que el año pasado celebrásteis vuestro Centenario) y deleitando con vuestro buen saber hacer los platos más tentadores de la gastronomía mundial.

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